Artritis del pie y el tobillo

El dolor y la rigidez que usted siente en los pies y tobillo a medida que pasan los años puede ser artritis. Si no se trata, este dolor persistente puede empeorar y, eventualmente, ser tan insoportable que ya no le permita caminar, incluso distancias cortas. La artritis grave puede restringir su movilidad y limitar su calidad de vida, pero con el tratamiento adecuado, puede disminuir el avance de la artritis y tener una vida más productiva.

¿Qué es la artritis? 
La artritis es un término amplio para una serie de afecciones que destruyen el funcionamiento de una articulación normal.
La artritis puede afectar la espalda, cuello, cadera, rodillas, hombros o manos, pero también los pies y tobillos. Alrededor de la mitad de las personas entre los 60 y 70 años tiene artritis en el pie o el tobillo que puede no provocar síntomas.
Existen distintos tipos de artritis. El tipo más común, la osteoartritis, se produce a raíz del daño por "desgaste y desgarro" al cartílago de la articulación (el tejido blando entre los huesos de la articulación) que aparece con los años. El resultado es inflamación, enrojecimiento, hinchazón y dolor en la articulación.
Además, una lesión repentina y traumática, como un hueso roto, ligamento desgarrado o esguince de tobillo moderado pueden hacer que la articulación lesionada se vuelva artrítica en el futuro. A veces, una lesión traumática produce artritis en la articulación lesionada, pese a que la articulación haya recibido una adecuada atención médica al momento de la lesión.
Otro de los tipos más comunes, la artritis reumatoide, es una afección inflamatoria provocada por una irritación del revestimiento de la articulación (la sinovia). Las personas que padecen artritis reumatoide durante al menos 10 años, casi siempre desarrollan artritis en alguna parte del pie o tobillo.
Otros tipos de artritis inflamatoria incluyen gota, lupus, espondilitis anquilosante y artritis psoriática.

Anatomía del pie
El pie tiene 26 huesos y más de 30 articulaciones. Estos se mantienen unidos por bandas fuertes de tejido, llamadas ligamentos. Los músculos, los tendones y ligamentos trabajan junto con las diversas articulaciones del pie para controlar el movimiento. Este movimiento suave hace posible que una persona camine bien. Cuando tiene artritis en el pie, siente dolor y el movimiento se limita, de manera tal que no puede caminar bien.
 
 
Tratamiento de la artritis del pie y el tobillo
Un tratamiento adecuado de la artritis del pie y el tobillo aborda tanto el dolor como la deformidad de la articulación. Se desarrolla dolor cuando se lesiona la articulación. La lesión a la articulación puede ser el resultado de la hinchazón provocada por la artritis inflamatoria o por la pérdida de superficie de la articulación (cartílago), a menudo ocasionadas por un traumatismo. Si no se trata, el pie y el tobillo eventualmente se deforman.

Si su médico sospecha que tiene artritis en el pie y el tobillo, le pedirá todos los antecedentes médicos y un examen físico. Las radiografías y pruebas de laboratorio a menudo pueden confirmar el tipo y extensión de la artritis. Otras pruebas, como una gammagrafía ósea, una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) pueden utilizarse para evaluar su afección.

Una vez que su médico confirma que tiene artritis, le recomendará un régimen de tratamiento que puede incluir medicamentos por vía oral (antiinflamatorios), inyecciones (esteroides), fisioterapia, pérdida de peso u órtesis, como almohadillas en el calzado o férulas hechas a medida. Puede ser necesaria una cirugía. Esto puede significar que deba limpiarse la articulación artrítica, eliminar el movimiento doloroso de la articulación, reemplazar la articulación con una articulación artificial o una combinación de estos métodos.

Después de la cirugía, necesitará un periodo de rehabilitación en el que, tal vez, deba usar yeso en el pie y calzado especial o férulas durante un tiempo.
¿Quién cuidará de usted?
Los cirujanos ortopédicos, médicos que se especializan en el cuidado quirúrgico y no quirúrgico de los problemas del pie y el tobillo, pueden diagnosticar y tratar la artritis. Además de su cirujano ortopédico, otros profesionales de atención médica pueden atenderlo, como un reumatólogo (especialista en artritis médica), fisiatra (especialista en rehabilitación), pedortista (especialista en calzado), fisioterapeuta, ortopedista (especialista en férulas), terapeuta ocupacional, enfermero o trabajador social clínico.
También se encuentran a disposición recursos comunitarios para las personas con artritis. Las sedes locales de la Fundación para la Artritis ofrecen programas de ejercicios, información educativa y grupos de apoyo.
Usted es una parte importante del tratamiento
A menudo le dicen que debe convivir con la artritis, pero eso no significa que debe dejar de vivir. Debe participar activamente en su tratamiento. Busque un tratamiento para la artritis lo antes posible para ayudar a controlar el dolor y reducir el daño a las articulaciones. Tome los medicamentos según le indiquen, haga ejercicios, controle su peso y participe en todos los aspectos de la atención.

Recuerde que si tiene preguntas respecto de la necesidad de una prueba o los riesgos o beneficios del tratamiento, debe consultar a su médico. Aun con el mejor tratamiento, la artritis del pie y el tobillo puede seguir provocándole dolor o cambios en sus actividades. Sin embargo, un diagnóstico y tratamiento adecuados ayudará a reducir estas limitaciones y le permitirá tener un estilo de vida productivo y activo.
 
La Sociedad Americana de Ortopedia de Pie y Tobillo (AOFAS, por sus siglas en inglés) ofrece información en este sitio como un servicio educativo. El contenido de FootCareMD, incluyendo el texto, las imágenes y los gráficos, tiene propósitos educativos únicamente. El contenido no pretende sustituir las recomendaciones, diagnósticos o tratamientos de un médico profesional. Si precisa asesoramiento médico, use la herramienta "Find an Orthopaedic Foot & Ankle Surgeon" en la parte superior de esta página o contáctese con su médico de cabecera.